Padres y madres nos sentimos responsables de la felicidad y el futuro de nuestros hijos. Intentamos que tengan lo mejor, aunque lo mejor sea no tenerlo todo (eso ya va en cada uno). Creo que es una intención común tratar de conseguir darles aquello que necesiten para atender a sus necesidades actuales y futuras, materiales y espirituales.

El problema de esta necesidad o compromiso nuestro, es que a veces confundimos dar la solución con dar la capacidad de resolver. Muchas veces queremos resolver las situaciones por ellos y eso es muy loable, pero puede ser contraproducente.

Intentamos explicarles cómo deben comportarse y cómo deben vivir la vida o, al menos, ciertas circunstancias, considerando todo lo que nuestra experiencia nos ha dado. Queremos explicarles cómo deben recorrer el camino y tratamos de que su vida futura sea lo más tranquila y enriquecedora posible.

Les allanamos el terreno para puedan progresar adecuadamente. Tal vez los animamos a estudiar una carrera o a ser respetuosos en sus relaciones de pareja.

¿Y si ellos quisieran luego seguir otro camino? ¿Y si la carrera universitaria no les sirve? ¿De qué sirvió a las mujeres de los 70 aprender el sometimiento al hombre inculcado en los 50? ¿De qué sirve a los jóvenes de ahora aprender la fidelidad a una empresa si ya nadie está 50 años en la misma compañía?

A veces nos esforzamos mucho en prepararlos para un camino que luego no tienen por qué seguir.

Piensa en todo lo que haces por él y revisa la intención. ¿Eso que le estás dando le servirá para una situación concreta? ¿Podrías enseñarle algo que fuera más genérico y que le sirviera para adaptarse a diferentes situaciones?

Porque, por mucho que le digamos cómo deben hacerse las cosas, al final, cuando tengan que seguir su camino, lo harán con su estilo. Usarán sus propios zapatos.

Y cuando no lo hagan así y quieran utilizar unas pautas que no son las suyas propias, pueden encontrarse con situaciones complicadas de tensión interior de no saber por qué no pueden hacer algo que se supone que quieren.

Es como ayudarles a aprobar un examen en vez de enseñarles a estudiar.

 

Este articulo está extraído del libro “El arte de educar para ser” 

 

 

Ten siempre presente que al final, será su vida y no la tuya la que vivirán y si les enseñas constantemente cómo lo harías tú, al final, o dejarán de escucharte o intentarán vivir tu vida. Y ambas cosas tienen consecuencias no deseadas.

Mientras están bajo tu tutela puedes estar ahí y ayudarles cuando, después de hacer las cosas como tú propones, no salen bien. En esas situaciones, podrás decirles qué harías tú. Pero cuando sean más mayores, esta posibilidad no existirá y si viven, actúan y resuelven las situaciones a tu estilo, necesitarán tus respuestas constantemente.

Antes se podía emplear ese modelo, porque la sociedad no cambiaba mucho, pero ahora no es así y lo que ellos van a vivir no tiene nada que ver con lo que tú has vivido.

Ayúdales a aprender de cada situación más que a memorizar lo que tú harías.

 

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animateacomentar

2016-10-24T21:11:16+00:00

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