Este texto es parte de la teoría del curso Coaching Realista desde Cero.
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Coaching transformador

Una de las características del Coaching Realista es que es un proceso por el cual la persona, más que formarse, se transforma.

Para comprender cómo esto es posible, comenzaré por explicar las diferencias entre una conversación amistosa, el coaching centrado en las acciones y el coaching transformador.

Este es el esquema de lo que podría ser una conversación entre dos amigos, uno de los cuales tiene un problema y lo quiere compartir con el otro:

El proceso comienza por una exposición del problema, después viene un análisis dirigido por el amigo hasta conseguir llegar a la compresión del problema y así poder dar un consejo. Por lo tanto, el amigo de quien tiene el problema, indaga hasta conseguir comprender un problema que tenga sentido para él y así poder dar un consejo del estilo “yo en tu lugar”.

La diferencia con el coaching en general es que el coach no necesita comprender el problema hasta que tenga sentido para él, sino que indaga para clarificar que hace que esa situación sea un problema para el otro.

El proceso se puede representar así:

En este modelo aparece también el concepto de objetivo. Esto significa que el coach escucha el problema, pero no lo analiza, sino que ayuda al usuario a explicitar qué quiere que suceda, es decir, cuál es su destino o situación ideal. A diferencia de la conversación empática entre dos amigos, este sistema deja en manos el usuario la solución del problema.

El análisis de coaching es diferente porque trata de analizar qué significa para el otro y no qué significa para el coach.

Finalmente, el coach promueve la aparición de opciones y alienta al usuario a que elija y las convierta en acciones.

Todo este proceso está centrado en la persona y el coach no adopta un punto de vista sobre por qué esa situación es un problema, qué hace que sea un problema, cuál es la situación ideal, etc. El coach ayuda a fijar un objetivo y acompaña al usuario a identificar qué necesita que suceda para alcanzar ese objetivo. A partir de ahí, sólo queda encontrar cómo lograr que aquello suceda y actuar en consecuencia.

El problema de este método es que se puede quedar en un nivel muy superficial ya que sólo trabaja los actos y no indaga en las interpretaciones, los intereses y, en general, la subjetividad limitante del usuario.

El coaching transformador trabaja de otra manera:

Hay muchas diferencias que no se ven en este sencillo diagrama, pero a grosso modo podemos observar que el coach busca la transformación del usuario por medio de la indagación no directiva. El coach indaga sobre el punto de vista del usuario y con sus preguntas provoca que obtenga nuevos elementos de profunda reflexión sobre su visión del mundo. Esta nueva forma de pensar implica un cambio en cómo está viendo la situación y facilita que se transforme como observador.

Es decir, la persona cambia la manera en que comprende la realidad que rodea al problema. A raíz de este cambio, aparecen nuevas opciones y se facilitan nuevas acciones.

Este otro gráfico es el punto de partida de ambos modelos de coaching:

 

Al llegar aquí, el usuario ya ha identificado el problema y la situación ideal. Por lo que se puede conceptualizar que existe una situación origen y otra destino a la que el usuario no puede llegar por una serie de limitaciones.

El coaching basado en acciones indagará en esas limitaciones y acompañará al usuario a encontrar alternativas pero el Coaching Realista, antes de indagar en los obstáculos, identificará varios elementos más: el yo influyente, la interpretación del usuario y la motivación profunda.

El yo influyente: es el resultado de trasladar al usuario la responsabilidad de la situación ideal. Es decir, sea cual sea la solución dada por el usuario, el yo influyente represente a él mismo viviendo esa situación. El objetivo del coaching será, por lo tanto, no la situación ideal, sino el cambio personal.

Para un atleta que quiere ganar una medalla, el yo influyente es él mismo entrenando cada día. Nadie puede garantizarle el oro a un deportista porque siempre puede haber otro que corra más, pero el atleta sí puede centrarse en qué necesita hacer para ser su mejor versión. Volveremos a hablar de este concepto cuando veamos las características de un objetivo adecuado para el Coaching Realista.

La interpretación del usuario: ya que la realidad es subjetiva y los actos no tienen valor hasta que alguien se los da, la interpretación del usuario aporta mucha información sobre el punto de partida exclusivo de él mismo. No importa cómo de evidente le parezca al coach el problema, es el usuario quien debe describir qué hace que quiera cambiar su situación de partida. Esta indagación aporta mucha información útil para el proceso de coaching que busca la transformación del usuario y no sólo la consecución de metas puntuales. Indagar en la interpretación del usuario le permite descubrir cómo está viendo la situación para que suponga un problema para él.

La motivación: vinculada al ser. Más allá de una simple justificación, el coach acompaña a descubrir cuáles son los motivos profundos del usuario para desear el cambio. Estos motivos deben estar asociados a los valores y a la esencia personal. Conoce la motivación permite eliminar objetivos superficiales o intermedios. Tener claros los valores en juego, facilitará al usuario la toma de decisiones y ofrecerá la fuerza necesaria para superar futuros obstáculos.

Tras esta indagación, el punto de partida queda de este modo:

 

Si en el coaching basado en acciones se indaga en los impedimentos, limitaciones y necesidades para alcanzar le destino desde el punto de partida, en el Coaching Realista se hace lo mismo, pero con un punto de partida diferente y focalizándose, no en el punto de destino, sino en el yo influyente. De esta forma la conversación cambia y ya no se habla sobre qué hace falta para cambiar la situación sino qué hace falta para que la persona sea como necesita ser para que la situación deje de ser un problema.

Se establece, por lo tanto, una indagación en un nivel más profundo, en el que la persona comprende:

  • Qué hace para ella que esa situación no sea adecuada.
  • Qué necesita cambiar de sí misma para ser responsable del éxito.
  • Para qué necesita hacer ese cambio.

Las limitaciones, impedimentos y necesidades dejan de ser superficiales para ser personales y las soluciones no serán cosas que hacer sino cambios en el punto de vista de la persona.

Los cambios vienen dados porque el coach ayuda a que el usuario se cuestione sus convicciones, reinterprete su visión de la realidad y utilice sus propios recursos de los que aún no ha tomado conciencia.

El libro que estoy redactando, los cursos, los vídeos y los artículos publicados sobre Coaching Realista, hacen referencia a cómo el coach consigue acompañar al usuario a que realice esta transformación.

 


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