En la práctica [20 minutos]

¿Cómo se aplica lo que hemos visto en la práctica?

El tema anterior estaba centrado en la intención de la conversación, ahora se trata de aprender a ser grandes conversadores por el contenido de la conversación. 

Uno de los elementos clave en general y muy especialmente en este tema es la curiosidad sin juicio. 

El objetivo final es ayudar a que su mapa de la realidad sea lo más útil posible y para eso tenemos que comenzar por conocer el suyo. Para conocer su mapa (cómo ven el mundo) necesitamos ofrecerles un espacio de conversación amplio.

Recuerda que es un espacio de conversación y no de acción. Puedes escuchar su visión sin alentarle a que haga cosas que consideras inadecuadas.

1. Quiero dejar de estudiar

Ya hemos dirigido la conversación hacia el futuro y sus intenciones, ahora enriqueceremos la conversación hablando sobre sus convicciones. 

Se trata de averiguar cómo, dejar de estudiar, les va a servir para alcanzar su meta. 

¿Qué visión del mundo tiene para pensar que dejar de estudiar le servirá? Indaga con curiosidad, ignorando las respuestas y sin juicio sobre qué le aporta estudiar, que le gustaría conseguir, cómo piensa que le estorba, que le disgusta, etc. 

Recuerda que estamos en las dos capas más profundas de su persona, para conseguir que se exprese con libertad necesitamos acompañarlo sin dirigirlo. 

Averigua qué espera él que suceda, en qué se basa para pensar eso, cuáles serían las consecuencias de dejar de estudiar o de continuar estudiando. 

Cuando te lo cuente, acéptalo como una versión del mundo y devuélveselo. La devolución es el proceso por el cual le explicamos lo que hemos entendido. 

Si el sabe que comprendemos sus inquietudes y sus motivos, estará mucho más dispuesto a escuchar.

2. No atiende a las normas

¿Estás dispuesto a mirar con sus ojos? Es lo que debes hacer para avanzar en este «nivel» del juego. Permítele compartir sus sugerencias, qué haría él, que cree que sucederá si cumple o no cumple esas normas, qué consecuencias tienen, qué opina sobre ellas. 

Pídele su opinión de verdad, no sólo si le parecen bien o mal, sino sus fundamentos. ¿En qué se basa para pensar así? 

Estás en un terreno inestable, porque hay una fina línea entre la curiosidad y la acusación cuando le preguntas a alguien sobre las razones de sus ideas. La diferencia estará en tu auténtica intención.

Si tu hijo no acata normas, necesitas aceptar que es una postura aceptable si lo miras desde su punto de vista. Cuando estés preparada para ponerte en sus zapatos, estarás lista para tener esta conversación de forma productiva 

Recuerda que toda esta información te servirá para alcanzar acuerdos útiles para ambos. Si lo haces bien, además te servirá para cuestionarte tus propias normas. ¿Estás dispuesta a eso? Si las normas tienen realmente sentido, encontrarás la forma de compartirlo. Si son normas que has aceptado como las tradiciones del vídeo (*), entonces igual te enfadarás con él o conmigo y tendrás que esperar al próximo tema para saber cómo aprovechar ese enfado. 

(*) Recuerda el vídeo que contiene la primera escena de «El violinista en el tejado»

3. No habla conmigo

Ahora estamos en el nivel de motivaciones y convicciones, en este punto, una gran herramienta para que él quiera seguir conversando es aceptar lo que te cuenta como una versión del mundo. Ni buena ni mala, sólo diferente. 

Si su versión no te satisface, siempre podrás enriquecerla, pero no la rechaces o no querrá seguir hablando. Si realmente tú estás en lo cierto, tu conversación le será útil. 

4. No me entiendes

Una persona no se sentirá comprendida si el otro no comprende sus porqués. Puede que tu hijo no esté comportándose de la forma que a ti te gustaría o puede que necesite ayuda y no se deje aconsejar, si quieres cambiar esto, escucha profundamente sus porqués. 

Recuerda el niño que falsificó la firma. Decirle que eso está mal seguramente no sirva de mucho, si quieres conectar con él, averigua en qué se basa para pensar que eso era una buena decisión.

Y si estáis hablando de algo cuyo fin sí compartes, no dejes pasar la oportunidad de averiguar en los motivos por los cuales cree que ese fin es bueno y cuál es su punto de vista por el cuál decide actuar como lo hace. 

Tal vez haya utilizado puntos de vista demasiado negativos en este caso, pero cuando estamos de acuerdo con su visión de la realidad no nos cuesta conversar y no necesitamos consejos. El problema surge cuando no nos gusta lo que nos cuentan y queremos cambiarlo para «enderezarlos», recuerda que si dejas de escuchar y comienzas a exponer antes de que él se sienta comprendido, no te escuchará, porque aún tendrá cosas que decirte. 


 

Recuerda:

  • conocer sus porqués te permitirá comprenderlo a él 
  • conversar sobre sus motivos puede ser complicado cuando los consideras contraproducentes. Ten paciencia y espera a tener mucha información antes de actuar. 
  • para panificar un viaje necesitas conocer desde dónde salís, si quieres que su punto de vista cambie, necesitas conocer el punto de partida.