En la práctica -1 [20 minutos]

¿Cómo se aplica lo que hemos visto en la práctica?

Vamos a ver algunos casos reales en los que se puede aplicar lo que hemos visto en este tema. 

Estos ejemplos los iremos utilizando en el resto del curso para ilustrar la aplicación real de las técnicas. 

Mantendremos siempre el mismo objetivo: conectar con ellos. Porque sea lo que sea lo que quieres conseguir, necesitas que haya una línea de conexión válida para poder comunicarte con él/ella. 

Espero que no sea un problema que siempre utilice el masculino, para hacer el texto más legible. 

1. Quiero dejar de estudiar

Imagino que si tu hijo te dice «quiero dejar de estudiar» lo primero que se viene a la cabeza es preguntarle por qué. Sin embargo, este es un ejemplo real del que puedo hablar para explicar los beneficios del «para qué». 

Porque cuando yo mismo viví esta situación, esta fue la clave para que la conversación fuera productiva y el resultado fuera satisfactorio para todos. 

La clave fue concederle un espacio para que diera forma a sus metas y de esa forma se dio cuenta de cómo sus estudios eran muy útiles para alcanzarlas.

Un chaval tiene muchos antecedentes para dejar de estudiar. Puede recurrir a lo que dicen los medios de que no hay trabajo, a la situación de crisis o a que los estudios no le son útiles en sí mismos. Todo esto, en mayor o menor medida, es cierto. La cuestión es ¿en qué le beneficia dejar de estudiar? Si crees que es en nada, entonces te costará concederle ese espacio de conversación que puede ser vuestra salvación. 

Si quieres generar un diálogo productivo en este contexto, se trata de mucho más que preguntar sólo «para qué», se trata de acompañarlo a dar forma a sus metas y que juntos averigüéis en qué medida dejar los estudios le ayuda y le limita. Porque, como tantas otras decisiones, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. 

Si estás cansada de insistir en que «estudiar es bueno» sin éxito, ten en cuenta que, cuando hayáis explorado sus intereses, tendrás mucha más información para defender tu postura que al principio. 

2. No atiende a las normas

¿Por qué hay normas? Tal vez hayas respondido a esta pregunta alguna vez. Tal vez estabas acostumbrada a que, de pequeño, acatara las normas como válidas y de repente empezó a cuestionarlas. 

No entres en ese debate, entre otras cosas porque lo perderás. En el próximo tema tendrás más información para comprender lo que te voy a decir ahora, pero tus porqués seguramente sean aprendidos y poco justificables. 

Motivos como «porque es lo correcto», «porque tienes que hacerlo», «porque tiene que haber normas», «porque siempre ha sido así» son argumentos que no convencen. Ahora a ti te pueden parecer válidos y tal vez te enfades con quien los cuestione, pero no suelen ser realmente objetivos y defendibles. 

Sobre el enfado hablaremos en el tercer tema, así que ahora no profundizaré, cuando llegues encontrarás información que te resultará muy útil para resolver este tipo de conflictos. 

En cualquier caso, limitándonos al contenido de este tema, te animo a que pienses en los beneficios futuros de esas normas. ¿Para qué existen? Si a esta pregunta no encuentras una respuesta en el futuro, no creo que puedas conversar con él de forma útil. Fíjate que no estoy diciendo que el beneficio sea para él, sino que busques tus respuestas en el futuro. 

Así, si discutís porque no llama cuando va a llegar tarde, podrías hablar de muchas formas, por ejemplo :

– Puedes argumentar que tiene que llamar porque no puede ser que esté toda la noche fuera sin avisar.

La cuestión es que sí puede hacerlo porque lo está haciendo. Es argumento es muy discutible y no se sostiene, porque sí puede. Le estás intentando convencer de algo que él está viendo que no es cierto. Necesitáis argumentos diferentes para conversar.

Recuerda que el objetivo del curso es que conectéis, conseguir que cambie la actitud será más fácil si establecéis esta comunicación. Así que, ¿qué te parece esta otra opción?

– Puedes decirle que llame si va a llegar tarde para permitirte dormir tranquila

Esta afirmación no cuestiona «su realidad». Estoy convencido de que en el 95% de los casos, responderá mejor a este argumento que al otro. 

De nuevo, se trata de cambiar el «por qué» de la norma por el «para qué». 

3. No habla conmigo

En este caso, te animo a que revises el contenido de las conversaciones y tu disposición en ellas.

Cuando te vea como una conversadora útil y ante quien no se sienta agredido, es posible que tenga más ánimo de conversar contigo. 

Estás en un momento complicado, porque supongo que no tienes muchas oportunidades para demostrarle un cambio de «actitud conversadora», así que aprovecha al máximo (aunque con sosiego) los breves momentos que puedas tener. 

Céntrate en llevarlo al futuro en las conversaciones, que de forma a sus intereses y sus objetivos. En el tema 4 veremos que más puedes hacer (o dejar de hacer) para eliminar esas barreras invisibles que puede haber en la comunicación. 

4. No me entiendes

Cuando le ofreces soluciones basadas en tus objetivos te dirá que no lo entiendes. Antes de aconsejarle, indaga sobre sus intereses. ¿Para qué quiere tu consejo? ¿Qué quiere conseguir? ¿Qué está persiguiendo? 

Recuerda que es su realidad, no la tuya. Aunque en esto profundizaremos más adelante, por ahora lo dejo en que él tiene su propia visión del mundo y puede ser distinta a la tuya en muchas cosas. Como dice el dicho: «sobre gustos no hay nada escrito». Seguro que tenéis gustos diferentes, eso es una señal de que también podéis tener prioridades e intenciones diferentes. Permítele que les dé forma. 

En la situación ideal en que él te pidiera un consejo, recuerda que necesitas más que conocer el problema, necesitas conocer qué quiere conseguir. 

Ya sea porque se ha enfadado con un amigo, ha tenido un desengaño amoroso o tiene un problema con los estudios, indaga con curiosidad en el problema (los porqués) y, sobre todo, en sus intereses (para qués). Necesitas saber que quiere conseguir él. Cuando te lo explique y esteis de acuerdo en que esos son sus intereses él sabrá que le entiendes. Entonces estará más dispuesto a escuchar tus consejos, ya sea para cambiar esos intereses o para ayudarle a conseguirlos. 

Recuerda:

– conocer sus intereses te permitirá conocerlo a él, comprenderlo y estrechar lazos. 

– conversar sobre el futuro es más útil que sobre el pasado. 

– mantener el equilibrio entre problema y soluciones es más útil que centrarse sólo en el problema.