El ejemplo de la hamburguesa [10 minutos]

El ejemplo de la hamburguesa

En este vídeo cuento una anécdota real donde se puede ver cómo se implanta una convicción sobre el SER y cómo afecta a la conducta. 

Una vez que la persona está convencida de que ES de cierta manera, no trata de corregir el comportamiento que, aunque no le guste, encaja con esa percepción de sí mismo. 

Es muy importante encontrar las convicciones de los chavales entorno a lo que son, porque esto determinará lo que están dispuestos a intentar. 

Considero importante añadir que, si bien las motivaciones, creencias y comportamientos forman parte de nosotros, no son nosotros. Si la ira me domina en algún momento, esa ira puede ser parte de mí, pero no soy yo. No soy mi rabia, no soy el amor que siento por mi familia, no soy el estrés en el trabajo. Todo eso puede ir y venir. Puede aparecer o desaparecer, pero no es la propia persona. Si repasamos cada una de las capas veremos que existíamos antes de comportamos como lo hacemos y seguiremos existiendo después. Podemos adquirir habilidades y podemos perderlas, igual que podemos cambiar nuestras creencias y descubrir nuevos valores.

Solemos definirnos como aquello que hacemos, miramos nuestra vida y según lo que hagamos o con quién estemos, así nos definimos. Yo soy médico, soy padre, soy albañil. Lo que hacemos en nuestra vida suele requerir toda nuestra atención y es en lo que nos fijamos. Tú vives la vida y haces esas cosas, pero recuerda que no eres esas cosas, igual que tu hijo no es sus resultados o sus habilidades.

Mis emociones son parte de mí, pero no soy mis emociones. Si hablamos de adolescentes, imaginad cómo puede vivir una persona que se identifica con sus emociones como si fueran su ser al mismo tiempo que asiste impotente a repetidos e incontrolados cambios en estas emociones y sentimientos.

Debemos tener siempre presente que no somos lo que hacemos o sentimos aunque sí aceptamos comportarnos tal y como creemos ser.