Ejemplo real. Para qué y motivación

¿Qué harías si tu hijo te dice que quiere mejorar la relación contigo?

Hice esta misma pregunta a varias personas que asistían a un taller y ellos compartieron distintos consejos que les darían. Ninguno se planteo comenzar indagando sobre qué significaba para su hijo mejorar la relación.

Es otro ejemplo de como los padres a veces quieren ayudar demasiado pronto. Así fue que cada uno dio consejos diferentes, porque cada uno imagino qué significaba para sí mismo en vez de indagar qué significaba para el otro.

En la documentación extra del módulo 4 podrás ver ese taller íntegro.

Comparto ahora contigo el comienzo de una sesión real. Es una sesión telefónica con un chico de 13 años. En esta grabación puedes observar varias cosas:

1. Foco en el futuro, el para qué y los motivos.

2. Ausencia de opiniones y consejos.

3. Acompañamiento para saber más de su punto de vista. 

4. Ayuda para concretar y especificar a partir de descripciones abstractas. 

 

Te recomiendo que primero escuches la grabación, luego leas los comentarios y, después, la escuches de nuevo.

Lamento la calidad del sonido, espero que puedas escucharlo suficientemente bien. 

 

 

Fíjate como comienzo preguntando el objetivo e inmediatamente le pregunto «¿A qué te refieres?» de esta forma evito hacerme una idea en mi cabeza de qué significa mejorar la relación con su madre y paso a explorar con él su realidad. Digo que lo hago con él porque, si te fijas, él tiene que pensarlo, posiblemente nunca se había hecho esa pregunta. Nunca había pensado en detalle qué implicaría mejorar la relación. Toda la conversación gira en torno a eso: qué es exactamente para él, en el día a día, mejorar la relación.

Cuando Pablo busca las respuestas está generando la realidad que quiere alcanzar, está motivándose sin saberlo. Está dando forma al para qué quiere lo que quiere. Hay un par de momentos en los que indagamos sobre la situación actual y el problema, pero no son el foco de la conversación, sólo lo usamos para tomar algo de información y conocer el punto de partida.

En 2:19 hay una devolución. Lo hago varias veces en las conversaciones, le devuelvo lo que he interpretado para que me ayude a comprender su visión y, de paso, sepa que lo estoy comprendiendo. En tus conversaciones con tus hijos, cuando ellos consideren que sí has comprendido su visión, estarán más dispuestos a escuchar tus opiniones. 

Pablo llega a ciertas conclusiones (5:30 y 7:20) que seguramente su madre le hubiera gustado inculcarle, pero no hace falta, porque él tiene la información, lo que sucede es que no había explorado esas ideas antes. Con esta sencilla exploración, toma conciencia de su responsabilidad en lo que le sucede. El principio del ejemplo es que su madre cambie la forma en que le habla y minutos después se da cuenta de que es él quien tiene la capacidad de que eso suceda. Y todo esto, en una conversación sin consejos. 

También observa los silencios. Cómo es importante dejarle su espacio para que piense y responda.  

Te animo a que la escuches de nuevo considerando lo que ya has leído, verás que sí se puede comenzar una conversación focalizándose en la realidad y las necesidades del otro. Sólo necesitas curiosidad por el otro, interés y silencio.