¿Te parece un acto reprobable escribir con mala ortografía? Si es así, deberías mirar dentro de ti y considerar que, tal vez, lo inadecuado es tu juicio a quien escribe

Acabo de leer una frase que dice:

“Nadie va a morir de ortografía, ni de educación, pero la ortografía es un reflejo de la educación y la educación está detrás de todos los problemas. Escribir bien significa respeto al interlocutor, a quien le estás hablando, a quien le diriges tu mensaje. La ortografía no es la perfección, ni una falta ni dos ni ninguna, la ortografía es una actitud.

– Pablo Zulaica Parra.”

A mi me molesta mucho ver textos escritos con errores como “grasias” o “haber que tal” y creo que quien escribe así está faltándome al respeto porque no se molesta en hacerlo bien, siento que es parecido a que utilice palabrotas o me hable con la boca llena de comida.

Cuando soy consciente de que estoy pensando de esa forma me siento mal conmigo mismo por dejar que unas valoraciones injustificadas me generen emociones que no quiero (enfado, desprecio, etc).

Al tomar conciencia de mi pensamiento, me doy cuenta de que escribir mal no es, necesariamente, falta de respeto al interlocutor porque si a alguien le enseñan a escribir “grasias” y nadie lo corrige, para él es escribir bien.

Si una conducta no es intencionada no se debería juzgar su intención y si se escribe mal porque es como uno sabe escribir, no hay intención de ofender. 

Cuando veo un texto mal escrito y juzgo a la persona que lo escribió, es muy posible que esté juzgando a alguien por su nivel cultural y eso creo que es una aberración ética. 

Veo un error en asociar el conocimiento ortográfico a la actitud hacia el interlocutor. Claro se puede escribir mal con intención de hacerlo, pero que algo esté mal escrito no implica esa intención. 

Juzgar a alguien sólo por que escribe con faltas de ortografía dice más de quien juzga que de quien escribe.

Felicito a quienes
comparten sus ideas soportando las críticas de personas más cultas.

Si te estás preguntando qué tiene que ver esto con el Coaching Realista y con mi blog, te diré que es una forma de ilustrar el concepto de “inferencia” y cómo las personas juzgamos en base a lo que interpretamos. La opinión está asociada a nuestra explicación del hecho y nuestras opiniones generan emociones que podemos gestionar si revisamos nuestras interpretaciones de los hechos.

A mi no me disgusta ver faltas de ortografía, me disgusto por la explicación que doy a esas faltas. 


 

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2016-10-24T21:11:16+00:00

4 Comentarios

  1. Anónimo 16/04/2015 en 15:49- Responder

    Gracias Carlos este es para mí un tema espinoso (Como mínimo) ya que mezcla varios asuntos. Yo no asocio casi nunca una mala ortografía a una falta de interés sino a una falta de formación (no de educación )o a un despiste… y la consecuencia de ello es que soy muy exigente conmigo misma para no parecer una “paleta”. A la vez tiendo a ser benévola cuando el tono es informal pero muy crítica cuando se trata de un periódico, una persona a la que se le supone un “nivel”, o alguien que por su proyección publica pueda servir de ejemplo a otros.
    No tengo claro como suavizar esta exigencia, sobre todo conmigo misma, por eso me alegra en cierto modo que saques este tema a la luz.
    saludos

    • Carlos Melero 16/04/2015 en 16:09- Responder

      Me encanta el matiz “Cultura” <> “Formación”.

      Sobre tu exigencia, si estuviéramos en una sesión de coaching y tú quisieras trabajar eso, te preguntaría “¿Quién eres cuando cometes errores ortográficos?” “¿Qué dicen de ti los errores?”

      Gracias por tu comentario.

  2. Ruth ruiz 19/04/2015 en 10:11- Responder

    Totalmente de acuerdo Carlos, muy buena entrada.

  3. Tania I. 20/04/2015 en 09:10- Responder

    Enfadarse porque alguien tiene faltas de ortografía me parece hasta rocambolesco. Hay gente que le falta formación, otros son despistados y otros aún teniendo formación tienen algún tema de inseguridad a nivel ortográfico. Pensar que cuando alguien hace algo lo hace por fastidiar es un pensamiento irracional de tomo y lomo. Nos pasamos media vida esperando que los demás actúen como nosotros lo hacemos o como nosotros queremos. Y no nos damos cuenta que cada uno es como es. Esnmás fácil comunicarse que esperar a qie algo suceda por arte de magia. Aprender eso no es rendirse es crecer y enriquececerse. No me molesta en absoluto lo que los demás hagan. Ni me comparo con los demás ni compito con ellos. Compito conmigo misma para mejorar. Y mi nivel de auto exigencia a veces no es sano.

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