El bloqueo se detecta cuando una persona se encuentra en una situación en la que no avanza ni se mueve. No está a gusto en el trabajo y/o en casa, en su vida en general pero tampoco sabe hacia dónde ir.

En estos casos, es también habitual que esa persona quiera hacer algunas cosas pero no las haga y no tenga claro por qué. Tal vez, pequeñas tareas o acciones que “están ahí” pero no las hace.

Y después de unas conversaciones de coaching, gracias a las cuales la persona se escucha a sí misma y deja aflorar pensamientos que estaban bloqueados, se produce un desbloqueo.

Algo sucede que sin suceder nada, de repente comienza a hacer esas cosas. Comienza a sentirse a gusto en su entorno y siente que se puede mover.

Durante el proceso de Coaching Realista, el coach escucha todo lo que la persona transmite y le pregunta sobre lo que él ve que no está dejando salir. Cambios en la voz, en las expresiones, la forma de hablar. Modificaciones en los tiempos verbales, suspiros… el cuerpo y la voz dicen más de lo que parece. La mente inconsciente deja salir pequeños matices, cuando la persona cree estar hablando de cosas que quiere tal vez se escapa un “tengo” o un “debería”, pasa de hablar de “yo” a “todos”, cambia la velocidad de las palabras, las pausas.

El coach lo observa y deja que si curiosidad pregunte, sin saber qué hay y sin dirigir a ningún sitio.

Y las preguntas desbloquean porque abren puertas, ayudan a que la mente ponga foco en ciertas cosas que no está observando y se plantee hipótesis nuevas que llevan a nuevas opciones.

O puede que el coach simplemente cuente lo que ve, haga de espejo y la persona aproveche toda esa capacidad de observación para verse a sí misma, sin juicio alguno. Sin saber si es bueno o malo, simplemente ve lo que está ahí.

Y toma conciencia sin darse cuenta de lo que está pasando, pero su mente sí lo sabe y se desbloquea.

Y se mueve. Hacia donde quiera, porque el coach no dirige.

Esto es Coaching Realista, otro día hablaré de la magia.