Piensa sin miedo

Hay veces que no nos permitimos pensar ciertas cosas porque no nos gustan. A veces no nos permitimos dejar que una idea crezca en la cabeza porque no nos gusta hacia dónde creemos que nos lleva o porque es absurda.

Y preferimos bloquearlo.

¿Alguna vez, incluso estando sola/o, no te has permitido pensar en una idea que te ha surgido?

Pero las ideas suelen venir en cadena. Hay veces en que después de una idea poco apropiada viene una buena. A veces, un comentario absurdo da pie a algo brillante.

El bloqueo de ideas puede ser por tres motivos distintos.

1) Esta idea es absurda
2) Es un mal pensamiento
3) No me gusta la conclusión a la que me lleva

El primer caso, el bloqueo de ideas absurdas limita la creatividad. Es parte del pensamiento creativo dejar salir ideas sin lógica que a veces dan la pista para soluciones creativas.

Pensemos, por ejemplo en “Si tuviera la cabeza más dura no me habría hecho daño ese golpe” pudo ser la primera idea absurda para inventar el casco.

Hace unos días, en el taller de definición de objetivos vimos cómo las ideas absurdas para vencer el miedo a los tsunamis nos permitió “inventar” la bombona de oxígeno o descubrir que con un curso de pilotaje de hidroavión me atrevería a vivir en una isla. Ideas sin sentido como poder respirar debajo del agua puede que no sean tan absurdas.

En la vida personal y profesional sucede lo mismo, el ejercicio de “tormenta de ideas” trata de exponer todo tipo de posibilidades y una puede llevar a otra y esta a otra que sí es aplicable. Es creativa. En el día a día podemos utilizar este sistema para pensar en soluciones creativas a nuestros problemas. Lo peor que puede pasar es que no se nos ocurra nada. No parece un gran riesgo.

La segunda es la de las ideas prohibidas. Pensamientos que no queremos que salgan porque pensamos que son malos. A veces no nos permitimos pensar en cosas como “Lo que quiero es que me echen” o “Ne me gusta comer con mis suegros”, “Mandaría a mi hijo a un internado un año”, “Me gustaría ver cómo se equivoca mi compañero”. Son pensamientos que consideramos malos, inapropiados, inmorales. Pero si los dejamos aparecer (sin alimentarlos), podríamos descubrir qué haríamos un día si nos quedáramos en casa y a lo mejor nos gusta y decidimos tomar un día de vacaciones o lo que se nos ha ocurrido lo podemos aprovechar para organizar un fin de semana. Tal vez descubrimos por qué no queremos que se equivoque nuestro compañero o qué si lo hiciera sería malo para nosotros o tal vez descubrimos qué ganaríamos si sucediera y encontramos otras formas de conseguir ese mismo beneficio sin generar problemas a nadie.

Ser malo con la imaginación por un momento puede ser interesante. Y si las conclusiones no te gustan, no las uses.

A veces hablo con personas que cuando verbalizan la posibilidad de dejar a su pareja, despedirse del trabajo, dejarlo todo, tomar decisiones incorrectas, mandar a la mierda al jefe, gritar a un compañero, romper un parquímetro; descubren para qué lo harían y se dan cuenta de que pueden compatibilizarlo o descubren que realmente no quieren hacerlo. Llegan a conclusiones a las que no habrían llegado si hubieran seguido bloqueando esas ideas.

La idea de “no debería pensar así” a veces nos limita y a veces nos limita mucho.

Y por último, la tercera posibilidad. He visto personas quee literalmente se comen ciertas palabras porque creen saber a dónde les van a llevar y no quieren llegar ahí. Es como si decir en voz alta “esto se resolvería hablando con mi compañero” ya les obligara a hacerlo y no lo expresan. No quieren llegar a la conclusión a la que llegarían si continúan con esa línea de pensamiento y la bloquean. Decir en voz alta que en cierto momento te gustaría tener pareja no te va a llevar a salir a la calle a buscarla, ni reconocer que has juzgado mal a un compañero va a hacer que inexorablemente tengas que pedir disculpas a alguien con quien no te hablas. Ahí la pauta suele ser más o menos parecida, después de la reacción corporal de hacer como que se atragantan las palabras dicen algo así como “Sé a donde quieres ir y no quiero”. Me hace mucha gracia porque jamas intento llevar a nadie a una conclusión, aunque le anime a explorarla, y muchas veces ni sé lo que ellos están viendo y considerando como evidente. El caso es que por no explorar ese camino están dejando de ver opciones nuevas, posibilidades y alternativas.

Parte del éxito de un proceso de coaching es atreverse a cambiar, a dejar que tus propias palabras te transformen. Coaching genera cambio.

El proceso de coaching y más concretamente el contexto de confianza, permite que esas primeras ideas (las absurdas, las incorrectas y las que no queremos explorar) salgan para que dejen de bloquear a las que vienen después.

Estás en un terreno seguro. Juega sin miedo. Nadie te juzga. Sé incorrecto, irreverente, mala/o, valiente con tus palabras. A ver qué pasa.

2016-10-24T21:11:35+00:00

8 Comentarios

  1. Mar Vinat 07/01/2013 en 19:26- Responder

    Mi primer matrimonio fue por la iglesia, como mandaba la tradición (y mis suegros) y lo único positivo que saqué de este rito que “oficializa” la unión entre dos personas fueron las conversaciones que mantuve con el cura en el cursillo pre-matrimonial, de las cuales extraje ideas que todavía pongo en práctica. Una de ellas fue precisamente lo que comentas en tu entrada. Aunque enfocadas hacia el tema religioso, mas o menos estas fueron sus palabras:
    -No pasa nada porque tengas ciertos pensamientos, yo como cura, puedo ver una mujer por la calle y pensar “Menuda mujer, es una mujer de bandera”, y tal vez consideres que yo no podría pensar eso, pero te equivocas, puedo pensarlo y no ocurre nada por ello. Otra cosa sería que como consecuencia de ese pensamiento me acercase a la mujer y le pellizcase el culo. Eso es lo que no debo hacer, ni como cura ni como persona, por supuesto. Primero porque mis votos me lo impiden, ya que así lo decidí en su momento, y segundo porque esa mujer merece respeto sea yo cura o no. Realmente puedes pensar lo que quieras siempre y cuando sepas y seas consciente de que algunos pensamientos pueden salir de tu mente y otros no. Si sabes mantener la fantasía en su lugar puede ayudarte en muchos aspectos de tu vida.-
    Desde entonces intento no bloquear ningún pensamiento o idea que tenga, al menos hasta descubrir hacia dónde me conduce.
    Me gusta mucho tu entrada.

  2. jose ramon fernandez plazaola 07/01/2013 en 19:36- Responder

    creo que as dado en mi centro, por que casi todo lo que as expuesto tengo la sensación de … no se que poner, quiero poner algo correcto y me bloqueo, y eso me pasa amenudo, y creo que es muy interesante este documento, gracias

  3. Anónimo 07/01/2013 en 23:45- Responder

    ¿quién eres que compartes cosas tan interesantes, tan lindas?
    Feliz Noche

  4. Me ha parecido muy intersante y muy útil la frase: “Ser malo con la imaginación por un momento puede ser interesante”.Gracias.

  5. Estoy de acuerdo Carlos siempre que pensar sin miedo no signifique picoltearlo todo, desgranarlo todo,llegar a la sinrrazón y a la nada.

  6. El pensamiento no mueve las piedras sólo nos dice como las podemos mover y sopesar el costo de moverla y lo que conseguiremos si la movemos, sopesar perdida y ganancia es caso y realidad de cada uno.

  7. Conozco a un amigo que compró la parte de la sociedad al socio y se quedó el sólo con la empresa y ahora resulta que para sacar la empresa adelante a tenido que meter tres socios, calculó mal el peso y ahora tiene que cargar con mas peso.

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