El pasado viernes 28 tuvimos la sexta reunión de la Comunidad de Coaching Realista. Hubo un poco de saturación en la sala y luego descubrí por qué. Es importante que las personas se apunten en el evento y no sólo me lo digan por correo porque la audiencia se controla considerando las entradas vendidas. Si quieres venir, acuérdate de reservar para que tu plaza se reserve.

Aquí dejo las perlas que los asistentes fueron aportando, no tienen desperdicio. Espero que te ayuden a reflexionar sobre ti mismo/a.

Comenzando por aquella afirmación: “No quiero intentarlo, quiero conseguirlo.”

Hay veces que la iniciativa para comenzar cosas nuevas no es el problema y lo que se quiere resolver es el exceso de veces en que deja de intentarse algo ya comenzado.

Otra posibilidad es bajar el listón, cuando en vez de dejar de intentarlo se cambia la meta para que sea más accesible. Esta reflexión habría sido muy interesante extenderla porque puede ser positiva o negativa.

Por último, existe la opción de decidir quedarte donde estés (donde hayas llegado, como si se tratara de una escalada) y disfrutarlo.

También surgió la duda sobre si cambiar la meta era, en cierta forma, dejar de intentarlo.

Alguien comentó que los objetivos se logran o no se logran, no existen puntos medios. Creo que no todos estábamos de acuerdo aunque, también imagino que dependerá del contexto. Los dos coaches que estábamos allí coincidimos en que esta visión del todo o nada es más limitada que la idea de averiguar las intenciones tras el objetivo y buscar alternativas para cada una. Es un tema que puede dar para varias conversaciones de coaching y animo a los asistentes a que reflexionen sobre ello. Cuando determinamos que algo se consigue o no se consigue, dejamos de lado que tal vez se puedan identificar los “para qué” y buscar alternativas para conseguirlos.

Muchas veces existen opciones donde parece que no la hay, sobre todo cuando nos fijamos sólo en la meta que queremos alcanzar y que hemos elegido como forma de satisfacer una necesidad. El próximo lunes publicaré un artículo sobre este tema.

Otra aportación fue la reflexión sobre que creemos necesitar fuerza y motivos para actuar, pero la realidad es que son los motivos los que te dan las fuerzas. Con esto llegamos de nuevo a la importancia del para qué bien formulado.

Una de las claves que vimos como determinantes para lanzarnos a actuar es el desapego al resultado. Debatimos sobre lo interesante que resulta actuar de forma que la propia actuación (o el camino) sea suficiente motivo para actuar. Ya que nunca sabes si lo conseguirás, trata de disfrutar del camino y que este tenga sentido por sí mismo.

Alguien hizo un comentario que me recordó lo que he visto muchas veces en sesiones de coaching y es que cuando conseguimos algo, al ver que lo hemos logrado, lo tachamos de sencillo y le restamos mérito. Así resulta complicado valorarse a uno mismo para ir a por el siguiente escalón.

Volviendo a la pregunta de “para qué intentarlo”, aparecieron tres respuestas: felicidad, satisfacción y necesidad.

Y de ahí pasamos al siguiente punto de reflexión. ¿Tiene sentido intentarlo aunque no se consiga? ¿Sólo intentamos aquello que sabemos seguro que vamos a conseguir? ¿Necesitamos estar seguros del éxito para intentarlo? Aquí hubo un poco de todo en las respuestas.

El siguiente punto fue “¿Para qué no intentarlo?”. No intentarlo puede ser una defensa ante una posible frustración. Comenzamos entonces a pintar la ecuación del “para qué intentarlo”, en la que había que considerar las probabilidades de éxito, el coste del intento y las consecuencias de no conseguirlo. Todo esto influye en la decisión de intentarlo o no y cada uno le da un peso diferente a cada elemento de la ecuación en cada contexto.

Antes de la última exposición, vimos la importancia de la explicación que te das a lo que vives y la utilidad de una buena elección de cuándo intentas y cuándo aceptas lo que ya tienes.

Terminé con un resumen de lo visto en el que expresé la idea de, una vez definido el objetivo, por lejano o improbable que sea, puede ser una buena opción identificar un primer paso que en sí mismo tenga sentido y nos acerque un poco más al gran objetivo. Algo cuya ecuación coste/beneficio sea satisfactorio indistintamente de si se alcanza la meta final o no. Tal vez así, sepamos para qué intentarlo y nos animemos.

 

Nota para los asistentes:

Los próximos dos viernes los tengo ocupados, así que también os animo a que me digáis si os viene bien algún otro día de la semana.

Y a parte de la propia reunión, me parece muy significativo que día tras día, casi la totalidad del grupo nos tomemos unas cañas informales. Cada vez estamos más a gusto. ¡GRACIAS!

 Puedes ir reservando tu plaza en la próxima reunión, será el día 18 a la misma hora:

 

 

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2016-10-24T21:11:25+00:00

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