GOKU define el Coaching Realista Centrado en la Persona

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Poca gente sabe que lo que más valoro de las enseñanzas del maestro Roshi no tiene que ver con las artes marciales. Lo que realmente marcó la gran diferencia fueron las conversaciones.

El entrenamiento fue duro y sirvió para dar forma y habilidad a mi cuerpo, pero la fuerza interior que me ayudó a articular todo esto la controlo gracias a las desenseñanzas del maestro. Lo que él llamaba Coaching Realista Centrado en la Persona.

GokuMe enseño a comprenderme aún sin conocerme (o me desenseñó lo que pensé que sabía sobre mí). Desde el primer momento me aceptó sin reparos, sin cuestionar quién era y, aunque yo tampoco lo supe hasta mucho tiempo después, con él aprendí a dudar de lo que parece cierto. Lo bueno y lo malo. Es como si con su conversación se metiera en mi cabeza y me ayudara a llegar a mis propias conclusiones cuando ni él mismo sabía a dónde estábamos llegando.

Parecerá una tontería, pero gracias a eso fui capaz de aceptar a Krilin porque lo veía a él como el maestro me veía a mí. Una persona con historia, emociones, sentimientos, necesidades y recursos que a veces expresaba de mejor o peor forma, pero todo era legítimo. Y así me pasó con todos mis contrincantes, aprendí a comprenderlos y eso me dio un gran poder. Nada era absurdo, ninguna opción era imposible y todas las acciones tenían una motivación.

Las conversaciones eran muy distintas a cualquier conversación que había tenido antes, cuando daba a entender qué quería conseguir, él me escuchaba de verdad. Le hablé de que no estaba seguro de saber quién era y en vez de sorprenderse o tratar de ayudarme, me acompañó en la conversación para descubrir qué había detrás de esa inquietud. Es algo difícil de explicar. Él se esforzó en comprenderme y me acompañó para ayudarme a hacerme las preguntas adecuadas. Recuerdo cuando le dije que a veces no me sentía de este mundo y él me dijo: “¿Y si no lo eres?”. En aquel momento me pareció una tontería, hasta que mucho tiempo después, esa pregunta apareció en el instante adecuado para traerme paz.

El maestro estaba centrado en mí y hacía que la conversación siempre fuera dentro de mí, no me intentó inculcar ideas ajenas. Multiplicaba mi capacidad de razonar sobre mí mismo y mis motivaciones.

Me enseñó a observar mi interior y lo que me rodea, cada vez que le decía algo que yo pensaba que era cierto él me ayudaba a encontrar la duda sobre si pudiera ser de otra manera y eso me vino muy bien en mi vida. No sé qué habría sido de mí sin esa capacidad para dudar de lo incuestionable.

Cada conversación era un descubrimiento de nuevas posibilidades. Al principio pensé que él me estaba enseñando lo que veía pero no era así, él descubría conmigo. Cuando se ponía la gorra de coach dejaba de decirme lo que tenía que hacer o de manipularme para conseguir lo mejor de mí y me permitía ser yo mismo, potenciaba lo que ya era. Lo que el maestro Roshi sabía hacer era acompañarme en mis inquietudes para sacar todo el partido a nuestra capacidad de indagación.

Él me enseñó a dudar, a observar mi cuerpo, a estar atento a la energía que genero, a recoger información sobre lo que siento sin gastar fuerzas en averiguar por qué sucede lo que sucede.

 

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Aprendí a aprender de las peleas y las derrotas. Aprendí a observar los golpes como una palanca de aprendizaje en vez de una fuente de sufrimiento. Comprendí que mi contrincante era un maestro que me enseñaba a ser mejor luchador y que mi primer enemigo estaba dentro de mí, diciéndome lo que debía hacer a cada momento.

De él aprendí a pensar sin que él me enseñara, porque pensaba conmigo. En las conversaciones éramos uno solo. No intentaba comprenderme ni aconsejarme, es como si no quisiera ayudarme a resolver el problema sino que pensaba a mi lado para que yo usara su experiencia y su visión del mundo. Como coach, estaba totalmente volcado en mí y yo podía avanzar sin tener que apoyarme en él.

Como entrenador, me preparaba para luchar, como coach me enseñó a observar la batalla.

Me preparó para considerar lo imposible y cuando lo imposible llegó, yo estuve listo para aceptar lo que no podía ser cierto. Porque nada es cierto, todo es interpretación.

animateacomentar

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2016-10-24T21:11:24+00:00

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