Hijos adolescentes que no quieren estudiar

Cómo hacer que mi hijo estudie

Trabajo ayudando a adolescentes bloqueados  y una inquietud muy habitual de los padres es saber qué pueden hacer para que sus hijos estudien. En este artículo quiero compartir lo que tengo en mente cuando un usuario (es decir el adolescente) me dice que esa es también su inquietud durante un proceso de coaching.

Creo que estamos (todos) preparados para escuchar e interpretar según nuestro entendimiento y no solemos curiosear desde lo que significa para ellos.  Nuestro mundo y su mundo es diferentes, en muchos sentidos, así que será complicado que lleguemos a las mismas conclusiones sin compartir nuestras visiones 

Cuando trabajo con un tema de motivación, lo que hago es, ante todo, escuchar, atender y curiosear. Ellos me piden consejo y yo les doy preguntas como estas: 

  • ¿Qué quieres conseguir? ¿Cómo será tu vida si todo lo que intentas te saliera moderadamente bien?
  • ¿Para qué quieres estudiar? (a corto, medio y largo plazo)
  • ¿Para qué sí encontrarías el ánimo para estudiar? 

Y así son ellos los que llegan a las respuestas.

En este artículo te explico por qué lo hago así.

Lo que realmente mueve

Considero que las personas hacemos las cosas por dos tipos de razones: las que justifican y las que movilizan. Las primeras son los porqués, la historia pasada que justifica la decisión; la experiencia y el aprendizaje que nos permite conocer las consecuencias de ciertos actos. Las segundas son los para qués, los ideales que se quieren conseguir, los resultados esperados. Como o asesor de adolescentes, me centro mucho más en lo que moviliza que en lo que justifica y, aunque ambos elementos influyen en la decisión de actuar, este artículo habla sobre todo de los segundos: el para qué de las cosas.

Habla Conmigo Banner IIILas personas hacemos las cosas para algo, y esto lo sabemos todos ya que si no, no tendría sentido intentar convencer a los hijos para que estudien argumentando su futuro, la carrera profesional, etc. 

Uno de los retos a la hora de “obligar” es encontrar algo que al otro lo movilice y ese algo no debe ser de quien obliga sino de quien es obligado. No hablamos por tanto de obligar, sino de motivar. Más concretamente, de ayudar a descubrir el motivo que cada uno tiene para conseguir algo. 

No conseguirás convencer a alguien para hacer algo si los motivos que esgrimes no lo motivan (y valga mucho la redundancia aquí) o si no es capaz de pre-vivir lo que le planteas. 

Creo que esto nos sucede a todos en todas las situaciones, nadie te va a convencer de levantarte un domingo a las 4 de la mañana para conseguir una colección de piedras y ramas del parque, porque eso, para ti, no es relevante. Y tampoco conseguirán levantarte a las 4 de la mañana de un domingo de invierno para cantarle a la luna si el argumento es que conseguirás que tu hijo recoja la habitación.  

En el primer caso, puedes imaginarte teniendo una colección de piedras, pero no te motiva. En segundo, tal vez lo deseas pero, no ves una relación entre la acción y la consecuencia. 

Es poco probable que nos esforcemos en hacer algo para un futuro que nunca llegará o para lograr algo que no nos motiva.

Supongo que a estas alturas te estarás preguntando ¿A dónde quiere llegar este hombre? Pues quiero llegar a que si quieres que tu hijo haga algo (llámalo obligar o motivar), necesitas averiguar qué le hace vibrar a él y cómo se relaciona con lo que quieres que haga. 

La relación motivadora

En este otro artículo hablaba sobre cómo motivar a un adolescente y en él hacía referencia a la idea de ayudarle a encontrar su pasión y acompañarle a descubrir qué hay detrás de ese sueño. El motivo de este consejo es que pienso que, sea lo que sea lo que le gustaría conseguir, es casi seguro que hay una serie de estados internos que espera alcanzar por medio de ese sueño y la esperanza de alcanzar ese (o esos) estado(s) será lo que le haga ponerse en movimiento. Yo utilizo esto en mis sesiones de coaching con adolescentes y creo que los padres pueden aplicarlo en el día a día. 

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Como explico en este vídeo, cuando deseamos algo material o relativamente tangible, lo hacemos porque perseguimos un objetivo profundo y propio.

 

 

Los deseos que se refieren a “hacer algo” son el medio que elegimos para alcanzar un estado personal.

Saber esto nos da pie para indagar sobre qué es lo que cada uno realmente quiere de la vida.

Ayudar a la persona a descubrir las distintas facetas de sus deseos le permitirá a él y a la persona que lo acompaña conocer sus inquietudes personales actuales.  

 

Cuando una persona encuentra su pasión, ha encontrado el yacimiento de un combustible que actualmente escasea mucho: el para qué

He tenido la oportunidad de hablar con muchas personas que no saben para qué hacen lo que hacen o que no saben qué quieren en la vida. Ya tengan 40 ó 16 años, el resultado pueden ser actitudes apáticas, contradictorias, de culpabilidad o de desgana en las que, puede que hagan cosas por obligación, pero no tienen energía para actuar y disfrutar de lo que quieren o creen que quieren. 

Cuando una persona tiene la gran suerte de saber qué lo motiva, sólo necesita encontrar la relación entre lo que quiere hacer y esa motivación. Ahí es donde radica la auténtica potencia del conocimiento interior y el acompañamiento que los padres pueden hacer por sus hijos para provocar movimiento.

Cuando una persona encuentra su pasión, ha encontrado un yacimiento de un combustible que actualmente escasea mucho: el para qué. 

Si eres un padre, una madre o un profesor que quiere obligar a un chaval a estudiar, comienza por ayudarle a descubrir qué quiere conseguir en la vida o qué lo motiva de verdad. Desde ahí, ayúdalo a encontrar la relación entre los estudios y ese algo motivador.  

¿Misión imposible?

Habla Conmigo Banner IIIHay ocasiones en que la primera misión imposible puede ser descubrir el elemento motivador, pero ese no es el objetivo de este artículo y sobre ello hablaré en otro momento. 

La segunda misión imposible que me suelo encontrar es la de relacionar ese elemento con los estudios. Cumplir este objetivo puede ser tarea complicada y puede requerir grandes dosis de creatividad, pero no tiene por qué ser un imposible. 

Cuando parece que no hay relación entre lo uno y lo otro, puedes crear esa relación, no serías el primer padre que ofrece a su hijo un premio relacionado con su pasión para motivarlo en los estudios, pero no es esa la alternativa que te propongo. Lo que te sugiero es algo mucho más permanente y que os ayudará a ambos a desarrollar un modelo de pensamiento útil muy práctico para el resto de vuestras vidas.

 

Cómo motivar a mi hijo adolescente para que estudie

Me gustaría resumirlo en los siguientes pasos:

  • Identificad (juntos) esa pasión
  • Definid un contexto presente o futuro en el que esa pasión esté presente.
  • Trazad un camino que relacione, con distintos puntos intermedios, el presente con la pasión.

Si, como padre/madre, crees que ese sueño es inadecuado como objetivo vital, recuerda que no se trata de que sea necesariamente el único foco de su existencia, sino que de alguna forma sea parte de su vida. ¡Sé creativo!

Al llegar aquí, pueden pasar varias cosas: 

  • Que hayáis encontrado el punto motivador.
  • Que exista la conexión entre los estudios y el futuro, pero no lo motive porque es a muy largo plazo.
  • Que no exista forma de relacionarlos. 

Si estás en el primer caso, enhorabuena, ya tenéis el “para qué”, disfrutadlo los dos. 

Si lo encuentras pero no le motiva porque le planteas algo así como estudiar ahora para ser un guitarrista de éxito dentro de 10 años, prueba a establecer puntos más próximos. Recuerda que si la persona no es capaz de verse en ese contexto, no le motivará y muchas personas no tienen una gran capacidad de proyección a un futuro que les parece lejano . En este caso, puedes buscar un objetivo más próximo (el concierto del colegio) o un punto intermedio anterior (tiempo para poder practicar en vez de estudiar para recuperar). 

 

No sé cómo puedes hacer que tus hijos estudien, pero tengo algunas claves para ayudarles a saber para qué querrían hacerlo.

Busca cómo se aplica en el corto y medio plazo lo que quiere conseguir a largo plazo. Cómo puede obtener ahora eso que quiere en el futuro. Pregúntale para qué lo quiere, qué conseguirá, cómo se sentirá y encuentra algo parecido para esta semana y el mes que viene. Lamento no poder ser más específico, es complicado dar consejos más personales desde un artículo.

Si no ves conexión, puedes repasar ese objetivo y encontrar qué le aporta. Qué sensaciones y recompensas personales e internas le ofrece; qué carencias suple, etc. Y desde ahí pasar a otro objetivo más próximo o que sí tenga relación con los estudios en mayor o menor grado. 

Te deseo mucha suerte en esta tarea, grandes dosis de paciencia y mucha imaginación. En un proceso de coaching esto es más sencillo, porque la persona se abre a un profesional que sabe aprovechar su discurso, pero la familia es el lugar ideal donde rentabilizar al máximo estos descubrimientos. 

Solo dos consejos antes de terminar: 

  1. Recuerda que lo que le hace vibrar es algo suyo, no tuyo. 
  2. Sé sincero. No inventes conexiones inexistentes. No se trata de manipular, sino de descubrir juntos. 

Hay muchos más elementos a tener en cuenta y algunas técnicas que empleo en mis sesiones con jóvenes que podrían ayudar en estas situaciones. De hecho, podríamos hablar de técnicas para pre-vivir el éxito, análisis del pasado para eliminar limitaciones propias, aprendizaje de personas de referencia, focalización en acciones, desmenuzado de objetivos…

 

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2016-10-24T21:11:17+00:00

8 Comentarios

  1. Anónimo 12/07/2015 en 08:47- Responder

    Se me ha hecho muy interesante

  2. Anónimo 11/03/2016 en 17:52- Responder

    No me ayuda en nada

    • Carlos Melero 11/03/2016 en 18:12- Responder

      Lástima, supongo que cada caso es diferente.

      Este es un resumen de parte del método que empleo y suele dar buenos resultados, aunque entiendo que un artículo no puede resolver todas las situaciones.

      Espero que encuentres algo que te sirva.

      Un saludo.

  3. heidi torres 29/03/2016 en 17:11- Responder

    Me ha gustado y me ha parecido muy interesante tu página de cómo hacer que tus hijos estudien

  4. Anónimo 01/04/2016 en 11:29- Responder

    Humor, paciencia, herramientas (gracias por estas), perspectiva, humor, visión propia de cuando éramos adolescentes, humor, humor, humor…

  5. Anónimo 04/04/2016 en 18:07- Responder

    me parece muy interesante, quisiera saber si tenés algún libro publicado,pues me interesaría para regalarle a mi hijo

    • Carlos Melero 23/03/2017 en 08:15- Responder

      Hola

      “El arte de educar para ser”, lo puedes encontrar en Amazon o en esta misma página.

  6. Marisa 21/03/2017 en 20:07- Responder

    me encanta y soy docente me sirve para ayudar a los papas

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